
Oponerse a la solidaridad es oponerse a la naturaleza social del hombre, y equivale a afirmar que uno es autosuficiente, que no necesita de otros, que los otros no le merecen, que no le debe nada a nadie. No escuchar el llamado a la solidaridad es una acción que desvirtúa al ser humano para convertirlo en un ser solitario, egoísta; fuera de la realidad; lejano de los otros hombres, duro de corazón: profuso para exigir, pobre para ofrecer. Querer olvidar la solidaridad y observar con los brazos cruzados las necesidades de los que nos rodean es un síntoma de un profundo egoísmo, una irreparable ceguera o una asombrosa ingratitud.
El ser humano es un ser social: necesita de otros y los otros necesitan de él. Con esto, ¿quién puede negar la necesidad inmediata de la solidaridad verdadera en todos los hombres? Ya sean jurídicos, ya sean filosóficos, ya sean morales los argumentos que se esgriman a favor de ella, cualquier hombre que acepte a la justicia como la constante y perpetua disposición de dar a cada quien lo que por derecho le corresponde sabrá, por lo mismo, observar en la solidaridad una verdadera exigencia de la justicia misma y un llamado urgente de caridad universal.

2 comentarios:
Esto es muy importante ya que la solidaridad es un valor primordial y nunca debemos de dejarlo a un lado porque si lo hacemos es como si no fueramos una persona humanamente completa, tenemos que ayudar a los demas y siempre tratar de hacerlos felices.
cori.
En lo personal considero que una de las características de los seres humanos en la actualidad es la falta de amor al projimo, y la falta de respeto a las diferencias, esto nos ha llevado a brechas dificiles de cerrar debido a la falta de solidaridad entre nosotros. Por ello debemos practicar dicho valor, especialmente con aquellas personas con las cuales tenemos diferencias.
Pavel Roberto
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